Fuente primaria
La Ciudad de Dios (De civitate Dei)
Agustín de Hipona · 426
Obra mayor de Agustín, escrita tras el saqueo de Roma de 410 como respuesta a quienes culpaban al cristianismo de la caída. En el libro XXI argumenta que Dios puede hacer que los cuerpos de los condenados ardan sin consumirse, que “castigo eterno” significa exactamente eso, y que la esperanza de una salvación universal es un error piadoso pero contrario a la Escritura. La contundencia de esta refutación es una de las razones por las que las posiciones alternativas (aniquilación, restauración universal) quedaron marginadas en Occidente.
Nota de uso en el proyecto
Terminada ca. 426. Se cita aquí por el libro XXI, donde Agustín defiende con detalle que el castigo del infierno es eterno, corporal y con fuego real, y rebate una por una las posiciones de quienes él llama misericordes —cristianos que esperaban una liberación final de los condenados—. Este libro fija la doctrina dominante en el cristianismo occidental durante más de mil años.