Fuente primaria

Cartas de Plinio el Joven a Trajano, 10.96-97

Plinio el Joven (carta 10.96) y el emperador Trajano (respuesta, 10.97) · 112

Las dos cartas documentan la respuesta de Trajano al gobernador de Bitinia-Ponto: no perseguir de oficio, pero castigar a quien, denunciado formalmente, se niegue a cumplir. Plinio describe también las reuniones cristianas (canto de un himno a Cristo «como a un dios», compromiso de no cometer delitos, una comida «ordinaria e inofensiva») y las califica de «superstición depravada y desmedida».

Consulta y alcance jurídico

Consultados 10.96–97, el texto latino y las notas de Dickinson College Commentaries; también la traducción inglesa de J. B. Firth en Attalus. El comentario de 10.96 distingue la prueba ritual de una acusación por traición. La prohibición de buscar acusados es una decisión imperial sobre cómo proceder, no ausencia de intervención del Estado. No se infiere de estas cartas una aplicación uniforme en todo el Imperio.

Nota de uso en el proyecto

Correspondencia entre Plinio, gobernador de Bitinia-Ponto, y Trajano, hacia 111-113. Es el testimonio más antiguo y detallado del procedimiento judicial romano contra los cristianos: Plinio pregunta qué hacer con los denunciados; los somete a una prueba (invocar a los dioses, ofrecer vino e incienso a la imagen del emperador, maldecir a Cristo) y ejecuta a quien persiste. Trajano responde que no hay que buscarlos («conquirendi non sunt»), que las denuncias anónimas no valen y que quien rechace ser cristiano y lo demuestre con actos rituales debe ser perdonado.

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